miércoles, 8 de octubre de 2014

Las tentativas por recuperar y repatriar al Hombre de Cobre o Momia de Chuquicamata


Estando actualmente en propiedad del Museo de Historia Natural de Nueva York, tanto Codelco como la DIBAM llevan años tratando de repatriar a nuestro “minero de cobre”. Se han hecho todas las gestiones imaginadas, incluso durante el proceso de nacionalización del cobre en el Gobierno de Salvador Allende se le dio un cariz político a esta misión, hablándose derechamente de un robo patrimonial histórico. Robo que, cuando se conoce la historia completa, no fue tal y que explica por qué es tan complicada la recuperación de la reliquia. 
Las gestiones para retornar este patrimonio cultural chileno datan de 1990 según cuenta Harold Krusell, cuando el arqueólogo Lautaro Núñez intentó su visado a Chile, pero sin éxito. A mediados de 2000, Núñez nuevamente retomó esta ambiciosa ilusión, pero con la ayuda del Museo Padre Le Paige y el Museo de Arte Precolombino. En la tarea de repatriación colaboraron además el Ministerio de Minería y el Consejo de Monumentos Nacionales, pero todo se dilató nuevamente.


                                                                    Arqueólogo
                                                                 Lautaro Núñez

El año 2001, en representación del Museo Padre Le Paige, Núñez viajó a Nueva York en compañía de Carlos Aldunate, Director del Museo de Arte Precolombino. Este último, recuerda que en aquella ocasión se entrevistaron con las autoridades del museo neoyorquino -entidad que actualmente posee la custodia de la momia- para plantear la propuesta de retornar al Hombre del Cobre, junto con la colección de utensilios, a nuestro país, encontrando en la contraparte norteamericana una buena recepción. Sin embargo, los expertos en conservación del museo estadounidense cuestionaron el Museo Padre Le Paige, lugar dónde finalmente sería exhibida la momia en Chile, por carecer de equipos para preservarla en óptimas condiciones. 
Pero no todo fue tan lapidario, pues la posibilidad quedó abierta para mediar una salida amigable a este anecdótico y singular proyecto de “salvataje” patrimonial. Cuatro años transcurrieron hasta el año 2005, y tras una serie de negociaciones promovidas con ayuda de Codelco, la Sociedad Nacional de la Minería, el Consejo Minero, el Ministerio de Educación, la Universidad Católica del Norte, representantes étnicos de San Pedro de Atacama y de la propia Cancillería chilena, finalmente se logró que la directiva del museo norteamericano permitiera efectuar un escáner completo al cuerpo del Hombre de Cobre, para tridimensionalizar el cuerpo a objeto de lograr en lo inmediato una réplica y exhibirla en Septiembre en Chile.



LA RÉPLICA DEL
HOMBRE DE COBRE






Exposición


El 1 de Mayo  de 1901 se inauguraba en Buffalo, New York, la Exposición Panamericana.
La Exposición Panamericana era una extraordinaria muestra de Ciencia y Técnica de los países del continente americano. Sin embargo, sus reglas y procedimientos eran muy estrictos. Chile tuvo un grave problema administrativo porque no cumplió con los requisitos burocráticos y su ponencia fue denegada. Posteriormente, a pedidos del gobierno chileno a través de su representante y Ministro Plenipotenciario en New York Carlos Morla Vicuña, logró que con 30 días de atraso se inaugurara el pabellón de Chile.

“El señor Ministro Plenipotenciario y enviado extraordinario de la República de Chile ante el gobierno de EEUU ha obtenido de dicho gobierno la concesión de que el pabellón de Chile en la Exposición de Buffalo pueda abrirse con un mes de atraso al resto de la exposición, según acaba de comunicarlo a nuestro gobierno”.
Con este retardo la inauguración del pabellón de Chile será el 1º de junio pues como se sabe la Exposición General se abre el 1º de mayo. Nota publicada por El Mercurio (Valparaíso, Chile) 24 de enero 1901.



                                   Afiche de la Exposición  Panamericana en Buffalo 

                                                                 New York (1901)

Consultados los registros oficiales de la muestra chilena, editados por J. Tadeo Laso J., quien además había sido nombrado por la comisión de la labor de recibir y catalogar los productos y objetos que iban arribando a la exposición. En ninguna de las páginas de su libro existe la más mínima mención al ingreso de la momia. Por tanto debemos asegurar que su acceso al pabellón no siguió la vía oficial ni formal, sino que fue ingresada por decisión unilateral de señor Carlos Morla Vicuña. Es obvio que el resto de los integrantes de la comisión de 20 miembros estaban al tanto de la entrada de la momia, diríamos… por la ventana. Los antecedentes de Tornero, la trayectoria de la familia, eran un aval más que suficiente como para abrirles paso, aun en circunstancia en que los conflictos aduanero y aun de cancillería estaban a la orden del día.
Consumado pues el ingreso “no oficial” la momia comenzó a ser expuesta en el pabellón
Chileno y su aparición no pasó desapercibida en modo alguno. Tal es así que se editó un folleto especialmente para la muestra en el que se promocionaba la pieza chilena. 


                                          Folleto Reproduciendo un Artículo
                                                 de Rudolph Phillippi (1901)



Si bien fue una gran atracción, la preocupación iba invadiendo a los socios Tornero y Torres, quienes veían que pasaba el tiempo y que su proyecto de vender el espécimen se iba diluyendo. Por otro lado, los gastos comenzaban a ir en aumento.Recordemos que al no estar incluidos en la delegación oficial, ellos no contarían con los privilegios habituales de alojamiento y viáticos. Para colmo de males, Carlos Morla Vicuña aquejado del Mal de Bright, una nefritis crónica, falleció el 20 de Agosto, a la escasa edad de 55 años y en pleno desarrollo de la exposición. 
Con parte del apoyo perdido, Tornero y Torres debían acelerar la venta de la momia; sin embargo, como los gastos se incrementaban, el precio también subía. The Buffalo Historical Museum, The Smithsonian Institution y The Natural History Museum of Nueva York se disputaban la posible compra del ejemplar chileno, pero los delegados de esas instituciones no estaban dispuestos a desembolsar las sumas exigidas por los socios de Valparaíso.
Varios artículos de periódicos locales hacían referencia a la pieza chilena y los intentos de los museos de hacerse dueños. Lamentablemente, el tiempo se dilató y el dinero comenzó a ser un factor de máxima preocupación. Tornero y Torres tuvieron que pedir un préstamo empleando la momia como garantía. En esos tiempos se afirma que la momia llegó a ser mostrada en algún tipo de circo itinerante de curiosidades (El más importante circo era el de Barnum pero indagaciones en los archivos permitieron comprobar que durante todo 1901 y 1902 se hallaba en una gigantesca gira europea retornando al Madison Square Garden recién en Marzo de 1903).



                                                           Panfleto Estilo Circense
                                                           Presentando la Momia


Es evidentemente el folleto que se entregaba en los circos de curiosidades instando al público a participar. Curiosamente, se hace referencia a la “autenticidad” debido a que cuerpos humanos petrificados habían sido exhibidos durante años. La mayoría de ellos, desafortunadamente, simples falsificaciones.
Como ninguna venta se concretó, la empresa financista Hemenway & Co de Nueva York embargó el cuerpo del minero y los socios no tuvieron más que regresar a Chile con pasajes pagados por el cónsul Beelen.

Mientras tanto en Antofagasta, Edward Jackson y su socio Toyos no recibían un centavo de parte de Tornero y Torres. Hartos de esperar comisionaron a Raimundo Docekal, quien debía viajar a los EE.UU. para tratar de recuperarla. Le fue entregado un poder para hacerse con ella, así como $ 500 US. en oro. Lamentablemente, su buque naufragó en el Estrecho de Magallanes, pero él llegó a New York. Desde allí, Jackson recibió varias cartas muy alentadoras. Sin embargo Docekal comenzaba a pedirle más dinero a lo que rehusó de plano. Evidentemente hizo entonces alguna clase de arreglo con el acreedor (Hemenway & Co) canceló los $ 10.000 y debiéndole aún, la vendió sin enviarle jamás un solo centavo. Es muy probable que el comprador haya sido el conocido banquero y coleccionista John Piper Morgan. El magnate finalmente decidió donarla al Museo de Historia Natural de New York donde aún se exhibe.

Historia Natural de New York
(Principios del Siglo XX)


Momia


Como muy bien lo expresó en un texto de 1956, Junius Bird, investigador del Departamento de Antropología del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, "normalmente durante la disecación, los músculos y tejidos de la piel del ser humano se encojen puesto que la humedad, que constituye alrededor del 59% del peso del cuerpo, se evapora. Ese proceso, sin embargo, no había ocurrido con el minero y por el color verdoso de su piel, se supuso que el cuerpo se había impregnado, al menos en parte, con cobre. De ahí el título "Hombre de Cobre", por el cual se le conoce desde entonces". 
El estado de conservación en que se encuentra se debe, como se comprende fácilmente, a haber quedado sepultado el cadáver lejos del contacto del aire, y a las infiltraciones del sulfato y oxicloruro de cobre (atacamita) de que se compone el cerro en que quedó enterrado”.


".. Se cree que fue un pirquinero aimará (uno de los primeros mineros del norte desértico) que sufrió un accidente en la mina mientras trabajaba, alrededor de los años 400 a 600 d.c.
A juicio de muchos arqueólogos y egiptólogos, el Hombre de Cobre es único respecto a otros tipos de momias encontradas en diversas partes del mundo".

Desafortunadamente, en la época en que fue descubierto nadie anotó detalle alguno, como el tamaño, largo y profundidad del túnel o las herramientas y objetos que estaban directamente asociados con el cuerpo. No obstante, existen fotografías tomadas en esa época, comentarios de los presentes e informaciones de personas que de uno u otro modo estuvieron vinculadas al trabajo posterior de la mina, todo lo cual aportó una documentación bastante razonable sobre el hallazgo. Considerando las herramientas sencillas de piedra y madera, la escasa vestimenta, la naturaleza del socavón y los procedimientos mineros, se pudo concluir, en primera instancia, que el hombre trabajaba en ese lugar antes que los españoles controlaran el norte de Chile.



Este podría ser el escenario y las circunstancias en que probablemente se encontraba, momentos antes de que haya ocurrido el derrumbe de la mina. 




Disposición del cuerpo y los elementos en la escena del hallazgo


Se trata de un individuo bien constituido y sus formas en general, como la amplitud de las caderas, su rostro (del que ha perdido sólo la nariz), las trenzas del peinado y otras particularidades, acusan que ese cadáver es el de una mujer. Este hecho, al parecer anómalo, tratándose de la faena en que invariablemente se ocupaba, merece ciertos reparos y contradicciones.

Otros detalles ….

Los músculos de los brazos y piernas, apenas si tienen alguna deformación, ocasionada por la presión del derrumbe y de las piedrecillas que se han incrustado en ellos. En algunas partes, especialmente en los brazos, se puede aún distinguir la diferencia de color entre la
piel sana y la herida, a tal punto que se creería ver manar sangre de esta última. En la cabeza, que esconde entre sus brazos, se ve la boca contraída y, según parece, la sangre ha brotado por los oídos; las piernas están recogidas en forma que una rodilla, escurrida bajo la otra, ha buscado inconscientemente la parte carnosa para lastimarse menos.
El cabello, trenzado en varios chapes, y las cejas se conservan perfectamente. Como traje, llevaba a la cintura una tela de tejido grosero de lana de llama y en los tobillos dos brazaletes de tiras de cuero del mismo animal, con su lana, que se ve teñida de verde, probablemente por causa de la disolución del óxido de cobre. Se dice que fue hallado con una cesta pequeña en la mano y que a su lado se encontraron otra más grande, un capacho de cuero, un hacha de piedra y varios martillos del mismo material, atados a mangos de madera por medio de correas de piel de llama.



Derrotero, periplo y vicisitudes del Hombre de Cobre post-hallazgo

¿Qué actividad realizaba aquel hombre?


A la luz de la evidencia científica con que se cuenta en la actualidad y de los elementos encontrados junto y alrededor de su cuerpo en el momento del hallazgo. Se infiere que efectuaba labores extractivas de Cobre.

Los elementos que se hallaron fueron

- Herramientas, tales como: Hacha de piedra , martillos de piedra.
 (que eran amarrados y ligados a trozos de madera por medio de cuerdas de piel  de llama).

Utensilios, tales como: Capacho de cuero, morral de cuero,  dos cesta de cuero.

Vestimenta y adornos: Chapes, traje de tela de tejido tosco de lana de llama, brazaletes de cuero de llama.






Hallazgo


Corría el mes de Octubre de 1899 en la zona que ocupa actualmente el complejo minero de Chuquicamata. El arrendatario de la mina “La Descubridora”, de propiedad del empresario William Mitchell Matthews, el ingeniero Francés Mauricio Pidot dirigía faenas de excavación, cuando de pronto se produjo el desmoronamiento de una ladera que dejó al descubierto el cuerpo perfectamente momificado de un indígena en posición recostada que en apariencia, había quedado atrapado por otro derrumbe dentro del yacimiento mientras realizaba labores mineras. Se encontraba sepultado con un conjunto de herramientas y su cuerpo presentaba una extraordinaria particularidad: el suelo rico en cobre bruto dejó su cuerpo cubierto de una capa de costra verde, por lo que se le apodó el “Hombre de Cobre”.


PRIMERAS IMÁGENES