Estando actualmente en propiedad del Museo de Historia Natural de Nueva York, tanto Codelco como la DIBAM llevan años tratando de repatriar a nuestro “minero de cobre”. Se han hecho todas las gestiones imaginadas, incluso durante el proceso de nacionalización del cobre en el Gobierno de Salvador Allende se le dio un cariz político a esta misión, hablándose derechamente de un robo patrimonial histórico. Robo que, cuando se conoce la historia completa, no fue tal y que explica por qué es tan complicada la recuperación de la reliquia.
Las gestiones para retornar este patrimonio cultural chileno datan de 1990 según cuenta Harold Krusell, cuando el arqueólogo Lautaro Núñez intentó su visado a Chile, pero sin éxito. A mediados de 2000, Núñez nuevamente retomó esta ambiciosa ilusión, pero con la ayuda del Museo Padre Le Paige y el Museo de Arte Precolombino. En la tarea de repatriación colaboraron además el Ministerio de Minería y el Consejo de Monumentos Nacionales, pero todo se dilató nuevamente.
Arqueólogo
Lautaro Núñez
Lautaro Núñez
El año 2001,
en representación del Museo Padre Le Paige, Núñez viajó a Nueva York en
compañía de Carlos Aldunate, Director del Museo de Arte Precolombino. Este
último, recuerda que en aquella ocasión se entrevistaron con las autoridades
del museo neoyorquino -entidad que
actualmente posee la custodia de la momia- para plantear la propuesta de
retornar al Hombre del Cobre, junto con la colección de utensilios, a nuestro
país, encontrando en la contraparte norteamericana una buena recepción. Sin
embargo, los expertos en conservación del museo estadounidense cuestionaron el
Museo Padre Le Paige, lugar dónde finalmente sería exhibida la momia en Chile,
por carecer de equipos para preservarla en óptimas condiciones.
Pero no todo fue tan lapidario, pues la posibilidad quedó abierta para mediar una salida amigable a este anecdótico y singular proyecto de “salvataje” patrimonial. Cuatro años transcurrieron hasta el año 2005, y tras una serie de negociaciones promovidas con ayuda de Codelco, la Sociedad Nacional de la Minería, el Consejo Minero, el Ministerio de Educación, la Universidad Católica del Norte, representantes étnicos de San Pedro de Atacama y de la propia Cancillería chilena, finalmente se logró que la directiva del museo norteamericano permitiera efectuar un escáner completo al cuerpo del Hombre de Cobre, para tridimensionalizar el cuerpo a objeto de lograr en lo inmediato una réplica y exhibirla en Septiembre en Chile.
Pero no todo fue tan lapidario, pues la posibilidad quedó abierta para mediar una salida amigable a este anecdótico y singular proyecto de “salvataje” patrimonial. Cuatro años transcurrieron hasta el año 2005, y tras una serie de negociaciones promovidas con ayuda de Codelco, la Sociedad Nacional de la Minería, el Consejo Minero, el Ministerio de Educación, la Universidad Católica del Norte, representantes étnicos de San Pedro de Atacama y de la propia Cancillería chilena, finalmente se logró que la directiva del museo norteamericano permitiera efectuar un escáner completo al cuerpo del Hombre de Cobre, para tridimensionalizar el cuerpo a objeto de lograr en lo inmediato una réplica y exhibirla en Septiembre en Chile.
LA RÉPLICA
DEL
HOMBRE DE
COBRE











